lunes, 17 de marzo de 2008

Canto al agua. Poesia de escritor peruano

Poesia de escritor peruano


Agua roja, de la fruta i del hombre, agua.
Agua azul de las nubes i del aire, agua.

Dame tu bocado,
dame tus pies, agua, agua.

Tú corres entre las piedras i los peces:
tú corres por el corazón de las pencas.
Agua quieta i agua turbia,
agua de las pozas que guardan en tu fondo el cielo,
agua plana.

¡Balam shá! ¡Sis, sis!

Era buena en mi boca y en mis brazos.
Yo te canto y te apaciguo.
Agua de las chorreras i de los liquenes
no me mates.

¡Balam shá! ¡Sis sis!

(Poeta peruano: Enríquez Huánuco)

viernes, 14 de marzo de 2008

El amor

Juan Ramón Jiménez

El amor, ¿a qué huele? Parece, cuando se ama,
que el mundo entero tiene rumor de primavera.
Las hojas secas tornan y las ramas con nieve,
y él sigue ardiente y joven, oliendo a la rosa eterna.

Por todas partes abre guirnaldas invisibles,
todos sus fondos son líricos -risa o pena-,
la mujer a su beso cobra un sentido mágico
que, como en los senderos, sin cesar se renueva...

Vienen al alma música de ideales conciertos,
palabras de una brisa liviana entre arboledas;
se suspira y se llora, y el suspiro y el llanto
dejan como un romántico frescor de madreselvas

sábado, 8 de marzo de 2008

Palabras del escritor peruano Jorge Diaz Herrera, en la noche de
presentación de mi libro: La tortuga Alicia, este 05 de marzo del
2008, en el Centro Cultural España. Noche mágica de poesía, cuento,
amistad, familia y amor, abrazos a Lili y todos, Julia del Prado

LA TORTUGA ALICIA

Siempre me resulta muy grato asistir a un bautizo, y mucho más como
ser algo así como quien bate el incensario o se viste de padrino
(para ser padrino). Toda venida al mundo de algo bueno es una fiesta.
Y, la situación que hoy vivimos es tan compleja, tan complicada, que
yo no me perdería ninguna, menos aún una alegre reunión de amigos
para saludar a la autora y a su nuevo libro, a su flamante criatura y
criatura, como lo son Julia del Pardo y "Alicia la tortuga".
¡Bienvenidos!

Siempre he compartido y comparto el convencimiento de que una cosa es
literatura infantil y otra, literatura para niños. La primera,
literatura infantil, es pues la que escriben los niños. Y literatura
para niños, la que escriben quienes ya no son (ya no somos ) niños
para los niños.

Sin embargo, en ambos casos flota una atmósfera común, un clima
común: el espíritu de quien está dando sus primeros pasos por los
añosos caminos de la vida, y el espíritu de, quienes ya habiendo
caminado un buen trote por este pedregal de almanaques mantienen en
el alma o en el hueso o en la sangre la alegría que trae todo
amanecer, vale decir: la juventud, la infancia perpetua, la poesía
más transparente y pura. Pura, en cuanto a que aún no está
contaminada con el smock de tantos calendarios, de las canas blancas
y de las canas verdes.

Un querido poeta y maestro, Juan Ríos, solía decir que la diferencia
entre ser ser niño y no serlo está en tener o no tener ganas de
jugar. Y la literatura para niños es siempre un juego, un juego de
palabras, pero, antes que todo: literatura; es decir, arte.

No porque se escribe para niños quien lo hace está no obligado a
tener el convencimiento de que, ante todo, está haciendo una buena
literatura. De lo contrario, lo que se logrará será una adefesiera
ñoñería.

Julia del Prado es , evidente, una encantada por los niños, una
embrujada por la niñez perpetua, por la infancia inacabable. Hoy lo
hace evidente en este libro "La tortuga Alicia".

La singular forma en que lleva el compás de su escritura, quizá
buscando el verso, quizá buscando simplemente quebrar la prosa para
resultar más asequible a los lectores (teniendo en cuenta su breve
edad y su propensión soberana a aburrirse) da una primera impresión
visual de que quien entra en sus páginas entra verdaderamente en un
tren, en un barco, en un mar (quizá más valdría decir en un tren, en
un barco, en un mar de juguete). Pues en todo el texto de "La
tortuga Alicia" canta una atmósfera, un aire lúdico. Sus personajes.
Las hazañas de ellos. Los simpáticos nombres. La alegría. El amor.
La procreación. Animales, hombres y dioses hablan el mismo idioma y
enredan sus aventuras para arribar a una playa feliz.

Mencionaré algo que me ha deleitado de modo especial en "La tortuga
Alicia": los nombres de sus personajes en este zurcido juguetón
de "Piratas y corsarios en su barcaza de calavera", como lo señala la
autora. El tortugo Mon (la tortuga galápagos), novio, esposo y padre.
El Tiburón Masca Fierro Malón, a quien describe con especial
gracia:"Con estolón al cinto y su gran arete en la oreja izquierda
saca el pecho; La reina Ximena, reina de las aguas; el Delfín
Timonel, las tortuguitas Mandrágora y Tisona, el mago Manganzúa
Songolili, que tras conjuros mágicos saca de la manga, "Mangotas de
bocas anchotas", trenes, aviones, barcos, pelotas, matracas, sonajas,
tambores; el Delfín Tambor Huasca; la Foca Romina; Ramón Rodríguez,
el pelícano grumete, el Dios Kon, Pitasafi y Ninanguintué, Occhocalo;
Fonja Signé.

En fin, un mural inacabable de seres de todos los mundos, de todos
los reinos.

Otro aspecto de "La tortuga Alicia" es el continuo empleo de modos
juguetones de hablar, semejantes a las décimas, cantos de la cultura
negra, o simplemente pregones: "Papú comadre Papú compadre papú Manué
papppú en cherrebé del señor Naylambé hay cevichito hay canchita
salada chicha y cajón; pisco puro…"

Este ritmo musical del habla señalada es muy reiterativo, lo que da
al conjunto del libro un aire de fiesta, un aire juguetón, divertido:

"Tracatatá tracatatá Tutatacá tutatacá"

"Rash Rash rash rash Tracatatá
Tutatacá tutatacá".

"A la mimbre mimbre a la simbre simbre simbre juala juala jualalá
pito poquito potito será"

Bien vale la pena recordar que hasta mediados del Siglo XX estuvieron
muy en uso en los divertimentos literarios las llamadas JITANJÁFORAS,
atribuidas al ingenio de Alfonso Reyes, el ilustre mexicano.

Usos y tradiciones populares en la tradición infantil: "Nada por acá.
Nada por allá. Abracadabra patadecabra"

Y tampoco queda fuera de contexto el pícaro y aderezado coqueteo
femenino frente al aspirante a galán. "Y con un guiño de coqueteo
conmueve a Mon".

Igualmente, en esta multiplicidad expresiva, no falta el buen tono
castellano que trae aires de copla andaluza: "Yo les doy amor amor,
tortugas bonitas de piquito y coral ojitos de estrellas que alumbran
la mar

Es, pues, "La tortuga Alicia" un buen parque de entretenimientos y de
manejo idiomático, cuyos enredaos hacen de este libro una mágica
aventura donde no hay límite para la imaginación, para la amistad..
"Uno para todos Todos para uno".
Jorge Díaz Herrera

domingo, 17 de febrero de 2008

SERAFÍN y JOAQUÍN ÁLVAREZ QUINTERO (1871-1938)

SERAFÍN ÁLVAREZ QUINTERO (1871-1938)

JOAQUÍN ÁLVAREZ QUINTERO (1873-1944)

España, Utrera (Sevilla)



LA ROSA DEL JARDINERO

Era un jardín sonriente;
era una tranquila fuente
de cristal;
era a su borde asomada,
una rosa inmaculada
de un rosal.
Era un viejo jardinero
que cuidaba con esmero
del vergel,
y era la rosa un tesoro
de más quilates que el oro
para él.

A la orilla de la fuente
un caballero pasó,
y la rosa dulcemente
de su tallo separó.
Y al notar el jardinero
que faltaba en el rosal,
cantaba así, plañidero,
receloso de su mal:

—Rosa la más delicada
que por mi amor cultivada
nunca fue;
rosa, la más encendida,
la más fragante y pulida
que cuidé;
blanca estrella que del cielo
curiosa del ver el suelo
resbaló;
a la que una mariposa
de mancharla temerosa
no llegó.

¿Quién te quiere? ¿Quién te llama
por tu bien o por tu mal?
¿Quién te llevó de la rama
que no estás en tu rosal?

¿Tú no sabes que es grosero
el mundo? ¿Que es traicionero
el amor?
¿Que no se aprecia en la vida
la pura miel escondida
en la flor?
¿Bajo qué cielo caíste?
¿A quién tu tesoro diste
virginal?
¿En qué manos te deshojas?
¿Qué aliento quema tus hojas
infernal?
¿Quién te cuida con esmero
como el viejo jardinero
te cuidó?
¿Quién por ti sólo suspira?
¿Quién te quiere? ¿Quién te mira
como yo?

¿Quién te miente que te ama
con fe y con ternura igual?
¿Quién te llevó de la rama,
que no estás en tu rosal?

¿Por qué te fuiste tan pura
de otra vida a la ventura
o al dolor?
¿Qué faltaba a tu recreo?
¿Qué a tu inocente deseo
soñador?
En la fuente limpia y clara
¿espejo que te copiara
no te di?
¿Los pájaros escondidos,
no cantaban en sus nidos
para ti?
¿Cuando era el aire de fuego,
no refresqué con mi riego
tu calor?
¿No te dio mi trato amigo
en las heladas abrigo
protector?
¿Quién para sí te reclama?
¿te hará bien o te hará mal?
¿Quién te llevó de la rama
que no estás en tu rosal?

Así un día y otro día,
entre espinas y entre flores,
el jardinero plañía
imaginando dolores,
desde aquel en que a la fuente
un caballero llegó
y la rosa dulcemente
de su tallo separó.

jueves, 31 de enero de 2008

En paz

Artifex vitae artifex sui

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Amado Nervo

SI UNA ESPINA ME HIERE...

¡Si una espina me hiere, me aparto de la espina,
...pero no la aborrezco! Cuando la mezquindad
envidiosa en mí clava los dardos de su inquina,
esquívase en silencio mi planta, y se encamina hacia más puro
ambiente de amor y caridad.

¿Rencores? ¡De qué sirven! ¿Qué logran los rencores?
Ni restañan heridas, ni corrigen el mal.
Mi rosal tiene apenas tiempo para dar flores,
y no prodiga savias en pinchos punzadores:
si pasa mi enemigo cerca de mi rosal,

se llevará las rosas de más sutil esencia;
y si notare en ellas algún rojo vivaz,
¡será el de aquella sangre que su malevolencia
de ayer vertió, al herirme con encono y violencia,
y que el rosal devuelve, trocado en flor de paz!

Amado Nervo

Jesús

Jesús no vino al mundo de "los cielos".
Vino del propio fondo de las almas;
de donde anida el yo: de las regiones
internas del Espíritu.

¿Por qué buscarle encima de las nubes?
Las nubes no son el trono de los dioses.
¿Por qué buscarle en los candentes astros?
Llamas son como el sol que nos alumbra,
orbes, de gases inflamados... Llamas
nomás. ¿Por qué buscarle en los planetas?
Globos son como el nuestro, iluminados
por una estrella en cuyo torno giran.

Jesús vino de donde
vienen los pensamientos más profundos
y el más remoto instinto.
No descendió: emergió del océano
sin fin del subconsciente;
volvió a él, y ahí está, sereno y puro.
Era y es un eón. El que se adentra
osado en el abismo
sin playas de sí mismo,
con la luz del amor, ese le encuentra.

Amado Nervo

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